El último gigante de los Pirineos

COL DE PORTET //

La aproximación más sencilla se realiza desde el norte, por el valle del Aure, desde Arreau. El acceso al valle desde el lado sur, a través del túnel de Bielsa, está prohibido para bicicletas. Aunque también es cierto que se puede llegar desde el lado de Loudenvielle, por el col de Azet, desde donde se tiene una de las mejores perspectivas de la subida. 

Cuando el Portet se incorporó al Tour de Francia como la nueva estrella invitada se vendió como el nuevo gigante de los Pirineos. Y con las cifras en la mano es verdad que está al nivel del referente de la zona, el todopoderoso Tourmalet. Es cien metros más alto y su dureza media es similar. Incluso superior en el caso del Portet. Pero, como veremos, aunque la parte de arriba es fantástica, no puede compararse por concepto al verdadero rey de los Pirineos. 

Sobre todo porque está dividido en dos mitades y no se trata de una única subida, sino de la unión de dos partes. Dos secciones que serían cada una de ellas un buen Primera Categoría, eso sí. 

La primera de esas mitades es la que lleva hasta Espiaube por la carretera de Pla d’Adet. Esta primera parte, pese a su carretera más ancha y sus dos carriles, es la que tiene la mayor pendiente. A partir de Espiaube, un desvío nos llevará a una pista de servicio de la estación de esquí cuyo asfaltado se ha completado recientemente.

La historia en el Tour de la ascensión a Pla d’Adet comienza en 1974. Hasta 2014, última vez que ha sido meta por el momento, ha sido final de etapa en una decena de ocasiones. Solo hay una vertiente para ascender, en la que estamos, y la línea de meta apenas se ha movido unos metros de un año a otro, pero, según la época, ha sido considerado un Hors Catégorie o un Primera. La etapa más popular es la de 1974. En 1978 ganó Mariano Martínez, un burgalés nacionalizado francés que ese año también ganó la clasificación de la montaña. 

Francia está llena de placas. Y no solo placas para indicar los puntos kilométricos con su pendiente, pensados para ciclistas, sino que no es extraño encontrar otras que señalen hitos de la historia deportiva. Y ganarle a Merckx es un hito mayúsculo. Aquí, en 1974, Raymond Poulidor, antes famoso francés y ahora abuelo de famoso neerlandés, dejó atrás al Caníbal y se impuso en Pla d’Adet con dos minutos de ventaja. Como en otras ocasiones, solo le sirvió para ser segundo en un Tour que nunca ganaría. Y lo más llamativo es que lo hizo con 38 años. Ese, el del 74, fue el último Tour que conquistó Merckx. Al año siguiente se desfondaría camino de Pra Loup, en los Alpes. Y como en aquella ocasión también ganó un francés, Bernard Thévenet, otra placa lo recuerda. 

Pla d’Adet fue una ascensión muy popular en su momento, ya que fue final de etapa en 6 ocasiones entre 1974 y 1982. Desde entonces ha ido perdiendo protagonismo.

Si la historia historia de Pla d’Adet en el tour se inició a mediados de los años 70, la presencia del Portet es mucho más reciente. Se completó el asfaltado para la etapa de 2018. Esa aparición, en la que se impuso Nairo Quintana, ha sido su única presencia en la carrera. 

La carretera está abierta a primera hora para los excursionistas que aprovechan el aparcamiento superior para iniciar alguna ruta a pie y luego, hasta el mediodía, queda reservada para los ciclistas. Conviene tenerlo en cuenta si queremos disfrutar aún más de la subida. 

Una vez que estás en la segunda mitad descubres que es un puerto nuevo, pero parece viejo, porque circulas por una carretera que es una pista asfaltada. Y es que las carretera antes fueron pistas, luego se asfaltaron y más tarde se ensancharon, pintaron… El Portet está aún en esa segunda fase. Y ojalá siga así por mucho tiempo, porque eso es lo que le permitirá sobrevivir tal como es. Aunque la realidad es que es una pista que conduce a la parte alta de los remontes de una pista de esquí. Primera paradoja, por tanto, relacionada con la modernidad. 

Como pista, sin embargo, montados en una bicicleta de carretera, no lleva a ningún lado. Porque solo está asfaltada una vertiente. Y eso nos lleva a otra paradoja, la etimológica. Ya que lleva el nombre de puerto, de paso, en sí mismo. Porque es un Portet, como lo son otros de los puertos de los Pirineos. Y es que en algo hay que entretener la mente cuando la niebla te priva de disfrutar del paisaje. Solo el túnel, situado a un kilómetro de coronar, le saca a uno del ensimismamiento. 

NombreVertienteAltitud (m)Longitud (km)Desnivel (m)Pendiente (%)
COL DE PORTETSaint-Lary-Soulan2.21517,01.4198,35%

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